Trauma y heridas del pasado
Mucha gente tarda años en pedir ayuda por un trauma porque piensa que lo que le pasó no fue lo bastante grave. Que hubo gente que lo pasó peor. Que ya han pasado veinte años. Que en su casa no faltaba de nada.
Y sin embargo hay recuerdos que siguen ahí, intactos, y que al aparecer traen consigo la misma sensación física que tenían entonces.
Esa es la definición práctica del trauma: no lo que ocurrió, sino lo que quedó dentro sin poder digerirse. Un acontecimiento único y evidente puede dejar huella — un accidente, una agresión, una pérdida repentina, una experiencia médica dura. Pero también la deja lo que se repitió durante años sin que nadie lo nombrara: crecer con un padre imprevisible, sentirse invisible en la propia familia, el acoso en el colegio, una relación que fue apagándote poco a poco, tener que ser el adulto de la casa siendo un niño.
Este segundo tipo suele ser el más difícil de reconocer, precisamente porque no hay una escena que señalar. No pasó nada extraordinario. Pasó siempre.
Cómo sigue actuando el pasado en el presente
Cuando un recuerdo no se procesa bien, el cerebro lo archiva con toda su carga original: las imágenes, las sensaciones corporales, las creencias que se formaron en ese momento. Y desde ahí sigue funcionando, aunque hayan pasado décadas.
Por eso las personas que llegan a terapia por este motivo rara vez consultan por el recuerdo en sí. Consultan porque reaccionan de forma desproporcionada a cosas pequeñas y no entienden por qué. Porque se ponen en alerta ante un tono de voz concreto. Porque cuando alguien se acerca demasiado, algo en ellas se retira. Porque llevan una creencia de fondo — no soy suficiente, no puedo fiarme de nadie, si me muestro me harán daño — que sostienen con absoluta convicción aunque racionalmente sepan que no es del todo cierta.
También aparece en el cuerpo: sobresaltos, tensión constante, dificultad para dormir, momentos de desconexión en los que uno se siente lejos de sí mismo o de la situación. Y a veces con pensamientos o imágenes que vuelven sin haberlos llamado.
Entender de dónde viene todo esto ayuda, pero no basta. Muchas personas llevan años sabiendo perfectamente cuál es el origen de su malestar y eso no lo ha reducido. La comprensión intelectual y la memoria emocional funcionan en niveles distintos.
Cómo trabajamos el trauma en Espai Equilibri
El primer paso nunca es hablar del recuerdo. Es asegurarnos de que hay estabilidad suficiente para acercarse a él sin desbordarse. Eso significa trabajar antes la regulación: recursos concretos para calmar el sistema nervioso, reconocer las señales de activación y saber pararlas. Sin esa base, remover el pasado hace más daño que bien.
Cuando esa base existe, utilizamos EMDR, un abordaje reconocido por la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento del trauma. Trabaja sobre la memoria emocional mediante estimulación bilateral, permitiendo que el cerebro procese lo que quedó bloqueado. No hace falta revivir el episodio con detalle ni relatarlo entero. El recuerdo no desaparece: deja de doler al recordarlo, y la creencia que se formó entonces se afloja.
En paralelo trabajamos lo que ese pasado dejó instalado en el presente: la desconfianza, la hipervigilancia, la forma de vincularse. Porque el objetivo no es solo cerrar una herida, sino que la vida de ahora deje de organizarse alrededor de ella.
El ritmo lo marcas tú. En trauma, ir despacio no es perder tiempo — es la única forma de que el proceso sea seguro.
Si no sabes si esto va contigo
No hace falta tener un diagnóstico ni saber ponerle nombre a lo que pasó. Si hay un recuerdo que evitas, una época de la que prefieres no hablar, o una reacción tuya que no logras explicarte, ya hay material suficiente para empezar.
En la primera sesión no vas a tener que contar nada que no quieras contar. Valoramos juntos qué te está afectando y decidimos por dónde empezar.
Escríbenos o llámanos y lo hablamos.
Espai Equilibri — Carrer Francesc Moragas 25, Sant Cugat del Vallès. También hacemos sesiones online, al mismo precio.
Espai Equilibri
psicología integrativa
© 2025. Todos los derechos reservados.
Carrer Francesc Moragas 25, Sant cugat del vallés, 08172
